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| Introducción |
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Una importante proporción de
la población, especialmente de grupos vulnerables
como lo son los niños y adolescentes, tiene
una ingestión proteica por debajo de la dieta
mínima reconocida por la FAO (Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación
y Agricultura): el porcentaje se calcula en alrededor
del 40-50%.
De modo que la mayor deficiencia nutritiva de los países en desarrollo
está en la deficiencia proteínica, lo que afecta directamente el
crecimiento físico y desarrollo mental, además de dificultar la
resistencia frente a las enfermedades, procesos que acortan la expectativa de
vida.
Un aspecto importante dentro de la alimentación es que no haya déficit
de proteínas, especialmente de aquellas que poseen un alto valor biológico.
Estas proteínas son las que aportan los Aminoácidos Esenciales.
Por ello debe existir en toda dieta un suministro regular y continuo de proteínas
adecuadas para garantizar el desarrollo, crecimiento y mantenimiento de las estructuras
vitales del organismo.
Las proteínas de los alimentos una vez digeridas se transforman en aminoácidos, éstos
a su vez, se utilizan para sintetizar las distintas proteínas estructurales
que el organismo necesita: hormonas, enzimas, componentes de la sangre y demás
tejidos del cuerpo. En éste proceso intervienen solo 20 aminoácidos.
Los Aminoácidos se dividen a su vez en dos tipos, los que pueden ser sintetizados
por el organismo, denominados No Esenciales y los que se deben suministrar con
la dieta, “Aminoácidos Esenciales”. Así el valor nutritivo
de una proteína dependerá estrictamente de su contenido en aminoácidos
esenciales.
Los 8 Aminoácidos Esenciales que requiere el organismo son: leucina,
isoleucina, valina, treonina, metionina, fenilalanina, triptófano, y
lisina. Para los niños, la histidina también se considera como
aminoácido esencial.
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